¿La “guerra del agua” llegará a España?  
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¿La “guerra del agua” llegará a España?

“Ésta se abrió cuando en la Conferencia de Alcaldes de los EE UU, el de San Francisco, Galvin Newson, hizo publico un estudio sobre el impacto del agua embotellada en el medio ambiente”

Recuerdo que en el año 1989 hablaba en un reportaje publicado en la revista SMH sobre la necesdad de instituir una carta de aguas minerales en los restaurantes. Lo hacía, debido a la creciente cultura que había en aquéllos momentos por algunos productos del sector que reclamaban una atención más preferente, fuera tabaco, vinos, aguardientes u otros.
Cuando vió la luz publica este reportaje, algunos pensaron que el tema obedecia más a ciencia ficción que a una realidad. Los excepticos del tema argumentaban que el agua es incolora, insabora e inodora, y que todas las aguas de boca son iguales: puro elemento líquido.
Con el tiempo, ha quedado demostrado que no es así, pues tienen color, sabor y olor diferente según del manantial, fuente o punto de procedencia. El color de éstas cambia, desde un tono más brillante hasta uno más opáco, con tonalidades grisaceas o no. El sabor también se manifiesta y lo hace con una mineralización débil o muy débil, con recuerdos sulfurosos, herbáceos o a minerales. En lo que respecta al olor, no todas presentan el mismo perfil organoléptico, siendo su gama variada: a tierra, a vegetación…Nunca o casi nunca, por otra parte, se ha discutido sobre si es mejor el consumo de agua mineral o simplemente agua del grifo. Unos, piensan que es mejor la primera, otros, la segunda, aunque no hay discusiones.
Surge ahora en torno a este tema, una polémica que tiene su origen en Nueva York. Se trata de que en Chappaqua, una población de Nueva York, se ha presentado una novedad en la oferta de restauración hecha por Vía Génova. Su particularidad es que es un “bar de aguas” y su producto estrella es, simplemente, el H2o, en el que se pueden escoger hasta 20 variedades de agua, donde se ofrece una botella -Swaroski- que se llega a pagar al precio de 40 euros. Todo ello no pasaría de aquí si no fuera por que los EE UU no vivieran este verano lo que ya se conoce como la “guerra del agua”, una confrontación entre la industria embotelladora de agua, activistas medioambientales y las Autoridades. Es cuestión de lógica el gastarse millones de dólares al año en un producto que practicamente se consigue gratis con el simple gesto de abrir un grifo.
La guerra se abrió cuando en la Conferencia de Alcaldes de los EE UU, el de San Francisco, Galvin Newson, hizo publico un estudio sobre el impacto del agua embotellada en el medio ambiente y también por cuestión de la disminución de impuestos a los ciudadanos –digo yo- que representa esto, que también hay que decirlo. Fruto de ello, se ha originado una confrontación entre las empresas embotelladoras y los “recaudadores de impuestos”, que son las autoridades. Parece una guerra bastante absurda si tenemos en cuenta que los manantiales también pagan sus tributos.
Estoy seguro que si fuera por el medio ambiente, el tema no merecería ni tan sólo mencionarlo. La “guerra del agua” es cuestión de intereses.
¿Qué dudas cabe? ¿Legará a España?

Enric Ribera Gabandé




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